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Rotura del ligamento patelofemoral medial (LPFM)

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Also called: LPFM desgarrado, esguince del LPFM, lesión del ligamento patelofemoral medial, rotura del LPFM, rotura del ligamento patelofemoral medial, rotura del ligamento rotuliano medial

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Qué significa

El ligamento patelofemoral medial, habitualmente abreviado LPFM, es una banda de tejido corta y resistente que va desde el lado interno del fémur hasta el borde interno de la rótula. Su función principal es actuar como una especie de riendas de contención, impidiendo que la rótula se deslice demasiado hacia el lado externo de la rodilla. Una rotura significa que parte o la totalidad de esas fibras se han estirado o desgarrado, casi siempre en el punto donde el ligamento se inserta en el fémur o en la rótula.

Por qué aparece en un informe de TC o RM

La resonancia magnética es la forma habitual de valorar el LPFM porque muestra el tejido blando con claridad. Casi siempre se examina después de una luxación o subluxación de la rótula (un desplazamiento parcial que vuelve a su sitio por sí solo), ya que el LPFM es el ligamento que con más frecuencia se rompe en ese momento. El informe describe en qué punto de su recorrido se sitúa la rotura, si es parcial o completa, y señala las lesiones asociadas que suelen acompañarla: edema óseo en la cara interna de la rótula y en el fémur externo, daño del cartílago, o un fragmento suelto de hueso o cartílago dentro de la articulación.

Qué suele significar

Encontrar una rotura del LPFM tras una primera luxación de rótula es frecuente y, por sí sola, no significa necesariamente que haya que operar. Muchas primeras luxaciones, sobre todo cuando no hay otros factores de riesgo como un surco troclear poco profundo o una rótula alta, se tratan con éxito mediante férula, fisioterapia y una vuelta gradual a la actividad, y el ligamento a menudo cicatriza o queda compensado por los músculos circundantes. La cirugía para reconstruir el LPFM se plantea con más frecuencia tras una segunda luxación, en personas con factores anatómicos de riesgo importantes para que la rótula vuelva a salirse, o en deportistas que necesitan una rodilla muy estable para su disciplina. La decisión depende del cuadro completo, no solo del informe de la resonancia.

Cuándo consultar

Acude a un especialista en traumatología tras cualquier luxación de rótula, incluso si volvió a su sitio por sí sola, para que se evalúen correctamente el ligamento y la anatomía circundante. Comenta la inestabilidad recurrente, la sensación de que la rótula podría volver a salirse, la hinchazón persistente o la dificultad para estirar o flexionar la rodilla del todo. Busca atención urgente si la rótula está visiblemente fuera de su sitio y no ha vuelto a colocarse, si la rodilla está muy hinchada o no puedes apoyar peso en ella, o si notas entumecimiento o ausencia de pulso en la pierna.

Una forma sencilla de imaginarlo

Imagina un guardarraíl que recorre el borde interno de una carretera para evitar que un coche se salga del arcén. La mayor parte del tiempo permanece ahí, sin más. Pero si el coche da un volantazo brusco, el guardarraíl es lo que recibe el impacto, y, según lo fuerte que haya sido el volantazo, puede doblarse un poco, deformarse mucho o romperse. El LPFM cumple ese papel para la rótula: casi nunca se nota hasta el momento en que hace falta, y cómo resistió ese momento es lo que describe la resonancia.

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