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Fístula anal (fístula perianal)

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Also called: fístula anal, fístula anorrectal, fístula del ano, fístula en el ano, fístula perianal, trayecto fistuloso

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Qué significa

Una fístula anal es un pequeño túnel anómalo que comunica el interior del canal anal con la superficie de la piel cerca del ano. Crea un trayecto donde no debería existir ninguno, normalmente recubierto de tejido inflamado, y puede tener una sola abertura o ramificarse en varias. No es un tumor ni un cáncer: es un trayecto crónico, prácticamente el intento imperfecto del cuerpo por drenar una infección que ya ocurrió.

Por qué aparece en un informe de TC o RM

La resonancia magnética de la pelvis es la forma habitual de trazar una fístula en detalle antes del tratamiento, porque muestra todo el recorrido del trayecto, si atraviesa o rodea los músculos del esfínter anal (que controlan la continencia) y si hay bolsas de infección (abscesos) o ramificaciones ocultas en el camino, detalles difíciles de valorar solo con la exploración física. Los informes clasifican la fístula según su relación con los músculos del esfínter, ya que esa clasificación determina directamente qué abordaje quirúrgico es más seguro.

Qué suele significar

La mayoría de las fístulas anales empiezan con la infección de una pequeña glándula justo dentro del canal anal, que forma una bolsa de pus (un absceso). Una vez que ese absceso se drena, ya sea de forma espontánea o quirúrgica, a veces queda un túnel persistente que conecta la glándula interna con la piel externa, y ese túnel es la fístula. Como permanece abierto, tiende a drenar líquido o pus de forma intermitente, lo que puede resultar molesto e incómodo, y suele reactivarse si se deja sin tratar. Ciertas afecciones, en particular la enfermedad de Crohn, hacen más probable la aparición de fístulas y pueden hacerlas más complejas o propensas a repetirse, por lo que una fístula nueva a veces lleva a estudiar de forma más amplia una posible enfermedad intestinal de base, especialmente en pacientes jóvenes o cuando hay más de un trayecto.

Cuándo consultar

Acuda a un especialista en coloproctología para la evaluación y la planificación del tratamiento, ya que las fístulas rara vez se cierran solas y casi siempre necesitan un procedimiento, desde una técnica ambulatoria sencilla hasta una intervención más compleja, según cómo transcurra el trayecto respecto a los músculos del esfínter. La fiebre, el enrojecimiento que se extiende, el dolor que empeora o una hinchazón nueva pueden indicar un absceso activo que necesita drenaje urgente, y estos síntomas no deben esperar a una cita de rutina. El drenaje persistente, la hinchazón recurrente o el dolor al sentarse o al defecar son motivos para consultar incluso sin esas señales de alarma, ya que retrasar el tratamiento puede hacer que el trayecto se vuelva más complejo con el tiempo.

Una forma sencilla de imaginarlo

Imagine una pequeña fuga subterránea de una tubería que, en lugar de sellarse por completo tras la rotura inicial, deja un canal delgado que conecta la tubería con la superficie del jardín. El agua (en este caso, el líquido de la glándula) sigue encontrando su camino hacia afuera por ese mismo canal desgastado, provocando que la mancha húmeda reaparezca una y otra vez. Limpiar solo la mancha de la superficie no soluciona nada; hay que tratar el propio canal para detener la fuga de forma definitiva.

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